viernes, 12 de marzo de 2010

Marzo

La culpa es amarilla y normalmente orbita. Por lo general no le gusta ser de nadie. Se acurruca, precavida, en cualquier rincón que encuentra y emplea todos sus esfuerzos en pasar inadvertida. Algunos días, generalmente en otoño o en marzo, una fuerza sobrehumana, como norma provocada por la acumulación de aflicciones, hace que las capas que la forman crezcan hasta convertirla en una esfera del tamaño de un elefante. Es entonces cuando la culpa, amarilla y continuamente en órbita, se aloja en la conciencia de su presa, convirtiendo los recuerdos en tormentos y empleando todos sus esfuerzos en no pasar inadvertida.

8 comentarios:

Miguel Paz dijo...

Sólo los culpables eligen la verdad.

Ana (sin Otto) dijo...

Píntala de verde esperanza, para que se haga pequeña e insignificante.

Matt dijo...

Su hermana pequeña, la angustia, es negra y actua de manera diferente. Elige cuidadosamente sus presas, y se pega silenciosamente dentro de ellas, como un parasito, viviendo de sus lagrimas. Buscarla es la parte màs dificil, pero la ley de la naturaleza no nos ha dejado solos: de hecho, hay una raza particular de arañas que son los tipicos predatores de la angustia.

Nacho Abad dijo...

Y abril?

aronfenix dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sally Hayes dijo...

Quien sabe.

Matt dijo...

sigue pasando la censura en este blog.

Sally Hayes dijo...

No era censura, era que Álbaro se había dejado su cuenta y yo había firmado con su nombre.