martes, 12 de octubre de 2010

Azzurro

Questo non è Italia, è Calabria. Si miro a la derecha, una avenida flaqueda por muros de basura. Spazzatura, que se llama, o bueno, mierda. En una estación de tren, a eso de las cuatro de la tarde, un viejo con gafas tintadas se me queda mirando. Yo estoy sentada en el suelo, aguantando un calor exasperante. El hombre habla de su influencia en el orden del mundo, de sus mujeres, sus vicios, también recita poesía. A pocos kilómetros, en medio de un pueblo desangelado dos carabinieri nos invitan - al menos iba gentilmente acompañada- a abandonar sus acogedoras calles, parece que ¿Por qué será? no son bienvenidos forasteros. Paseo por la calle -sola-. Es el tiempo del señor acoso. Se presenta en forma de pitidos - si, desde ancianos a jóvenes o a los amados carabinieri- y procura venir acompañado de una disminución de la velocidad hasta casi detenerse al lado. Esto sucede a la derecha. Si miro a la izquierda veo el mar, posiblemente el más azul que verán mis ojos. Para lo bueno y lo malo esto es Calabria, non è Italia.

3 comentarios:

Matt dijo...

Para lo bueno y lo malo, eso ES Italia, con sus increibles y innumerables facetas y colores. Espero solo que un dìa ese azul pueda ganar al olor de la basura, de la sangre y del plomo que martirizan ese paraìso posible.

Miguel Paz dijo...

Grotesca, melancólica y a la vez hermosa...como la propia Azzurro de Conte

Piccola Principessa dijo...

Para lo bueno y para lo malo, eso es Calabria...Cuánta razón tienen tus palabras...y lo digo con conocimiento de causa!Esto mismo pensé yo cuando me sumergí en la desconocida experiencia calabresa...aunque al final uno se queda con lo bueno,que es muchísimo!