martes, 24 de abril de 2012

Líquido

Ese año el invierno no tuvo alguna clemencia con los hombres, amenazados por la espesa niebla de la muerte, la vejez, las noches por venir, mudas, absortas, empapadas en un líquido oscuro y frío. Ese año el invierno fue tan largo que acabó por lapidar sus convicciones, sus deseos, su afán por comprender el mundo.

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