sábado, 15 de mayo de 2010

En final no tiene final

Ayer tuve mi último día de Universidad. Al salir decidí sentarme en un banco a disfrutar de la sensación de vértigo. Una hora después me reventaron los tímpanos.

3 comentarios:

tom sawyer dijo...

te acuerdas del primero?

Sally Hayes dijo...

En el primero pasó algo parecido. Entonces pensé que nunca recuperaría el oído, pero un tiempo después ocurrió el milagro. Siempre ocurre, el milagro digo, al menos eso creo.

Ana (sin Otto) dijo...

Me quedan dos años para ese momento y lo deseo tanto... Pero le tengo un m i e d o enorme.
Que te vaya bien. Siempre habrá algún banco en el que detenerse a observar y que te recuerde este último día, ¿no?