Se abrió la tapa de los sesos y cambió la materia biscosa por un par de elegantes trajes de repuesto. En la tierra le vendrían mejor, probablemente.
viernes, 22 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
De lso palacios de invierno y los puentes levadizos
"San Petersburgo es una ciudad de locos. Sería difícil encoentrar otro lugar donde el alma humana esté sujeta a influencias tan sombrías, contradictorias y raras".
lunes, 18 de mayo de 2009
De-claración de intenciones no ortograficas
Entre mis conbicciones más profundas, están entre otras, detalles como que no hace falta quitar los USB con seguridad, ni existe realmente la teoría de la relatividaz. Junto a ellas, también descansa un odio irracional a las palabras que empiezan por orto- génesis, doxia, grafía...
¿Qué es la ortografía sino un corsé represivo, alienación, un burocratizar lo que quiero decir? Piensen en cómo les gustarían las palabras y escriban. Al fin y al cavo, este pacto de "entendimiento" que debería ser el lenguaje no ha parado apenas en nada, el sangriento e irracional curso de la historia.
martes, 12 de mayo de 2009
De lo que imagina la chica de provincias
Pensaba yo que al irme de casa, vestida de domingo, pomposa y correcta, como una buena chica de provincias, iba a pegar mi vida un vuelco. Nada más de gallinas ni morcillas, cambiaba mi mente los tractores por limusinas, las pañoletas por vestidos de moda, esperaba aglomeraciones, humo, semáforos, esos dinosaurios que llaman camiones de la basura. Me imaginaba a todas las mujeres con corbata, a bebés transexuales, sardinas en traje, ologramas o aureolas y maletines de de boas y cobras. Y vi alguna de estas cosas, otras me las seguí imaginando, pero lo que nunca hubiese creido es que hasta aquí llegaría, entre el rumor de lunes de las calles, el amargo y punzante sonido del afilador de cuchillos.
sábado, 9 de mayo de 2009
jueves, 7 de mayo de 2009
De ese muro que cruza-ba Berlín
martes, 5 de mayo de 2009
De lo que voy a soñar esta noche (máquinas asesinas y abonos de transporte)
Cuando la vi sobre la mesa , justo antes de echarme en la cama, decidí que voy a soñar sobre mi opera prima. La protagonista, que como decía vi sobre la mesa, justo antes de echarme en la cama, será una máquina de depilar asesina. Ésta se encenderá, como una fiera rabiosa en medio de la noche, y atacará a la pobre e impresionable chica que duerme kawabatamente. La joven gritará y gritará y saltará de la cama con su camiseta roja y sus braguitas (no, nadie fino dice bragas) negras, mientras la máquina asesina tritura su abono de trasnporte y la manga derecha de su abrigo de invierno. El final, por ahora, lo dejo en manos de mis fieros impulsos sonámbulos.*Tendedero con bragas, más conocidas como "braguitas".
martes, 28 de abril de 2009
De generales y putas
Después de leer al señor M:
Me imagino a los Generales como pavos reales. Como grandes masas de borlas y bigotes pastosos. A las putas me las imagino rosas y orondas. O más bien como locomotoras ardientes.

Me imagino a los Generales como pavos reales. Como grandes masas de borlas y bigotes pastosos. A las putas me las imagino rosas y orondas. O más bien como locomotoras ardientes.

lunes, 27 de abril de 2009
De anfibióticos
Enlace a la noticia aquí.
http://anfibioticos.blogspot.com
Me has tragado y minuto y medio después, dejaste de recordar la expresión de tu cara.
La puerta de tu casa, la existencia de humanos, animales o bebidas isotónicas, las margaritas, el significado del pastel amarillo y redondo que se instala en el cielo por las noches, las teorías y las dietas, las renovaciones graduales, la forma de los cuerpos y las manos, el olor a cansancio, las caras de tiburón, la forma estridente y sinuosa de las llaves, las ventanas, los colores, el pico de las aves y las mesas, el orgullo sobornable, el significado de las miradas brumosas y cómplices y de las pícaras y las cansadas o las tristes, el funcionamiento de la lavadora sueca, incluso las formas de los países, las divisiones de tierra, la mescalina, lo útil y lo noble, la dentera que te daba la piel de las orugas, la belleza suntuosa, la sensación de despedida, la col, la función de las paredes y muros o las pistolas, el amor como forma de prejuicio, los maniquís, el vómito, las aguas mansas, la angustia que producen los anuncios de pañales, el hilo de las historias, los decorados, la función exacta de las prendas de ropa, la obesidad, le melancolía, la mediocridad y el destino, el compendio completo de tus desastres sexuales, las sonrisas de preocupación, la falta de sospecha, las profesiones, el inusual y pequeño tamaño de los niños, la voz cansada de los ídolos, las mentes demasiado despejadas, incluso las formas geométricas, los puentes y las castas; Podía decirse que dejaste de ser consciente de cualquier existencia inherente o no al orden caótico del universo. Y si, sentí tu alivio.
http://anfibioticos.blogspot.com
Me has tragado y minuto y medio después, dejaste de recordar la expresión de tu cara.
La puerta de tu casa, la existencia de humanos, animales o bebidas isotónicas, las margaritas, el significado del pastel amarillo y redondo que se instala en el cielo por las noches, las teorías y las dietas, las renovaciones graduales, la forma de los cuerpos y las manos, el olor a cansancio, las caras de tiburón, la forma estridente y sinuosa de las llaves, las ventanas, los colores, el pico de las aves y las mesas, el orgullo sobornable, el significado de las miradas brumosas y cómplices y de las pícaras y las cansadas o las tristes, el funcionamiento de la lavadora sueca, incluso las formas de los países, las divisiones de tierra, la mescalina, lo útil y lo noble, la dentera que te daba la piel de las orugas, la belleza suntuosa, la sensación de despedida, la col, la función de las paredes y muros o las pistolas, el amor como forma de prejuicio, los maniquís, el vómito, las aguas mansas, la angustia que producen los anuncios de pañales, el hilo de las historias, los decorados, la función exacta de las prendas de ropa, la obesidad, le melancolía, la mediocridad y el destino, el compendio completo de tus desastres sexuales, las sonrisas de preocupación, la falta de sospecha, las profesiones, el inusual y pequeño tamaño de los niños, la voz cansada de los ídolos, las mentes demasiado despejadas, incluso las formas geométricas, los puentes y las castas; Podía decirse que dejaste de ser consciente de cualquier existencia inherente o no al orden caótico del universo. Y si, sentí tu alivio.
domingo, 26 de abril de 2009
De la música del palacio real los días pares
Hay en frente del Palacio Real los días pares, también aglgún impar que cae en fin de semana, una pareja de argentinos- ella redonda y risueña, él más delgado y sin dientes-, que cantan tangos y canciones populares, que se miran y rien y ponen un cajón de madera ante ellos para que la gente les mire y sonria y les eche alguna moneda que otra y para que algunos se queden mirando un buen rato, emocionados y paren su ritmo frenético para vivir unos minutos sensuales, de esos que hay pocos en las grandes ciudades, donde no se camina por calles vacías, ni se recogen las cartas de buzones ajenos.
domingo, 19 de abril de 2009
De vampiros y folósofos y mi padre en camisa noventera
Dice Bernard-Henri Lévy, un folósofo francés de esos que algún día leí por una casualidad más bien extraña, que los escritores son vampiros. Así -aunque disfrazado de una pomposa metáfora que decía algo así como que "saborean los placeres de la vida"-, me hizo pensar en lo mucho que he sido engañada. Me explico.
Fue mi padre, ese hombre de gafas caidas que una vez fue joven y gordo, quien tomó las riendas de la estrategia que pretendía luchar contra mi fobia a los vampiros. (Esto fue, dicho sea de paso, allá por los noventa cuando todavía no eran famosos). ¡Vaya estrategia la de mi padre! y ¡qué poco éxito tuBo! Todavía le recuerdo sentado al borde de mi cama, asegurando paciente que no eran más que hombres disfrados. Vergüenza tendría que sentir ahora que tras leer a Levy se el secreto que escondía. Allí, bajo sus pantalones cortos y las camisas noventeras de cuando todavía no era yuppie, había un escritor y un vampiro. Hubiese sido más fácil que me explicase que no era de los que mordían cuellos, sino de los que saborean los placeres de la vida.
Fue mi padre, ese hombre de gafas caidas que una vez fue joven y gordo, quien tomó las riendas de la estrategia que pretendía luchar contra mi fobia a los vampiros. (Esto fue, dicho sea de paso, allá por los noventa cuando todavía no eran famosos). ¡Vaya estrategia la de mi padre! y ¡qué poco éxito tuBo! Todavía le recuerdo sentado al borde de mi cama, asegurando paciente que no eran más que hombres disfrados. Vergüenza tendría que sentir ahora que tras leer a Levy se el secreto que escondía. Allí, bajo sus pantalones cortos y las camisas noventeras de cuando todavía no era yuppie, había un escritor y un vampiro. Hubiese sido más fácil que me explicase que no era de los que mordían cuellos, sino de los que saborean los placeres de la vida.
miércoles, 1 de abril de 2009
lunes, 30 de marzo de 2009
Suburbio
Little boxes
"Oh malditos todos, pensó el adolescente. Malditas las luces vivas que nadie usa para leer, maldita la música constante que nadie oye, malditos los grandes pianos que nadie sabe tocar, malditas las casas blancas hipotecadas hasta el desagüe de lluvia, malditos porque saquean el océano pescando para alimentar a los visones, cuyas pieles ellas usan, y malditas sus estanterías en las que hay sólo un libro -un ejemplar de la lista telefónica encuadernado con brocado rosado-. Maldita su hipocresía, maldito su idioma diplomáticamente falso, malditas sus tarjetas de crédito, maldita su ignoracia del bravío espíritu humano, maldita su impoluta pulcritud, maldita su lascivia y malditos todos y sobre todo por haber despojado a la vida de la fuerza, del hedor, el color y la fiereza que le confieren sentido. Aullemos, aullemos sin descanso, aullemos."
"Oh malditos todos, pensó el adolescente. Malditas las luces vivas que nadie usa para leer, maldita la música constante que nadie oye, malditos los grandes pianos que nadie sabe tocar, malditas las casas blancas hipotecadas hasta el desagüe de lluvia, malditos porque saquean el océano pescando para alimentar a los visones, cuyas pieles ellas usan, y malditas sus estanterías en las que hay sólo un libro -un ejemplar de la lista telefónica encuadernado con brocado rosado-. Maldita su hipocresía, maldito su idioma diplomáticamente falso, malditas sus tarjetas de crédito, maldita su ignoracia del bravío espíritu humano, maldita su impoluta pulcritud, maldita su lascivia y malditos todos y sobre todo por haber despojado a la vida de la fuerza, del hedor, el color y la fiereza que le confieren sentido. Aullemos, aullemos sin descanso, aullemos."
Suburbio, John Cheever
domingo, 15 de marzo de 2009
La teoría de la teta asustada

Creo en la teoría de la teta asustada, así como no creo en el cambio climático, ni en las mascotas, ni tampoco en los "quitar con seguridad". Si que lo hago en las mañanas de los fines de semana, en el pequeño Plutón ¿Se acuerdan de cuando era un planeta?, en el existencialismo y la vida extraterrestre, las mentiras piadosas o los vestidos de novia.
miércoles, 11 de marzo de 2009
"Un mundo feliz"
A veces me da por pensar que la generación de mi padre, esa que fue joven con los primeros periódicos libres, los exhuberantes desnudos del destape, los encierros, elecciones, las tribunas de opinión y revistas varias, ha desarrollado como salida de la nada, o quizás de esa obsesión por que los jóvenes no nos comamos su trozo de tarta, una tecnofilia que va más allá de lo anecdótico. Me atrevo a decir -y vivo con la esencia misma del hombre de cuarenta y tantos-, que cualquier tonteo con lo cierbético, luminoso, sonoro, incluso, estoy segura, cualquier desfase tridimensional les parece, por pura modernización de espíritu, algo grandioso. Pero parece que no sólo lo piensan los padres de familia, también los lectores de periódicos, los profesores, hasta algunso visionarios que, después de inventar el libro, ya se ven flirteando con la "idea" digital. !Qué miedo¡ pero y ¿qué será del resto?, los que todavía creen en una esencia última de las cosas; nada metafísico también hablo de la emoción fácil; no me refiero al utópico, ni al anarquista ¡ni siquiera al soñador que no es ir tan lejos! Hablo del que disfruta habriendo la ventana en marzo y el que cambia de mueca al pasar página. ¿Acabarán -acabaremos- en una reserva de salvajes? que alivio para los neotecnócratas, sólo jóvenes vanguardistas y lúcidos con nuevos y estridentes proyectos puestos hasta el culo de "soma". Y no se crean no tardarán tanto, los que ahora defiende una cultura sui generis en decir a boca a bierta eso que profetizó Huxley "!Que Ford nos libre de la literatura y la botánica!
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