Yo quería ser una amazona pero un señor de camisa tiesa me dijo que si había perdido el juicio, que me dedicase a un oficio más limpio; me dijo también que fuese práctica y pensase en lo imprevisto, que la multitud de carton piedra palpitaba ávida de sangre, las aguas estaban desde hace un tiempo dormidas y que eventualmente la libertad se convertía en vicio.
Ahora no sé si quiera que hacer con mi arco. Yo quería ser una amazona.
1 comentario:
Pues dispara ese arco, S. Mátalos a todos
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