Lady, i will touch you with my mind.
Touch you and touch and touch
until you give me suddenly a smile, shyly obscene
(lady i will touch you with my mind.)
Touch you,that is all,
lightly and you utterly will become
with infinite care
the poem which i do not write."
E.E. Cummings
miércoles, 22 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
Abrazos
Por losúltimosdías, los platos precocinados, lasmañanasdesábanasblancas o la insaciable insistencia de las ganas. Por el vértigo del primer paso, lashorasfinalesdeldíaantes, los secretos, la sombría pérdida de la inocencia. Porlavezquemesujetabaslacinturamientrasyacíaenunsuelofrío
-como un animal herido-. Por las rebeliones, las liberaciones, las redenciones. Por las veces que cambiaremos la vida de una maleta a otra, por las sábanas desgarradas, los cabeceros rotos. Por laúltimavezquemedesnudas, las plantas mustias, las persianas bajadas. Por los abrazos que arrancan el alma en cada jodido aeropuerto.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Demasiado
Mi calle huele a pis y basura fermentada. En la terraza de enfrente, impasible, un hombre desnudo tararea una canción mientras pasa las hojas de un periódico. Miro arriba y trato de imaginar un cielo que no existe. Joder, que calor, y ni siquiera hay estrellas que cuajen el tiempo. Una vecina - en riguroso camisón- se asoma. Intuyo que cabreada, le canta las cuarenta al nudista. El grita cuatro o cinco insultos. Que insana dignidad la del hombre ofendido. Vuelvo a la cama. Trato de conservar la calma. Me gustaría estar follando a un trapecista o mejor, a un aristócrata: le quitaría el almidonado y hablaríamos de las grandes mentiras que nos hacen infelices. La noche sigue pasando y a nadie le importa una mierda. En la calle una mujer pasea a un perro. Vuelvo a la cama y me masturbo con la mente en blanco. El orgasmo es lento y espumoso, más bien decepcionante. No importa, -digo en alto- tampoco es que esperase demasiado.. Abro una cerveza y me enciendo un cigarro. Lo apago, me dan arcadas. Doy vueltas en la cama, estoy temblando. Me da pánicopensar en morir sin haber vuelto a ver las putas estrellas.
viernes, 3 de septiembre de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
Indefensa
Soñé con una montaña de cal que no acababa nunca. Luego llegabas y me acariciabas la cara, me frotabas las mejillas con las manos mojadas. Lo cierto es que me aterra esta intimidad vertiginosa, las horas que se obstinan en convertirse en recuerdos. Si algún día escriben sobre nosotros probablemnte no quede nada, quizás digan que eras un hombre de manías honorables y de mí, bueno, me llamarán fieradomésticaconlosnerviosdepunta. Te voy a imaginar febril y de cuclillas, abrazándome mientras aún era indefensa.
jueves, 26 de agosto de 2010
jueves, 5 de agosto de 2010
Amazona
Yo quería ser una amazona pero un señor de camisa tiesa me dijo que si había perdido el juicio, que me dedicase a un oficio más limpio; me dijo también que fuese práctica y pensase en lo imprevisto, que la multitud de carton piedra palpitaba ávida de sangre, las aguas estaban desde hace un tiempo dormidas y que eventualmente la libertad se convertía en vicio.
Ahora no sé si quiera que hacer con mi arco. Yo quería ser una amazona.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Primavera Negra, H.Miller
Cada uno de sus libros es una amenaza. Una disección de la sien sin anestesia.
"Esto es mejor que leer a Virgilio"

martes, 3 de agosto de 2010
León
Me prometí volvería a ti cuando me sintiese inerte, cuando yaciese cansada de agetreo y asfalto. Volvería a tus avenidas morbosamente respetables si algún día mi aliento se volvía áspero y rígido, porque si pienso en tus calles te imagino viva, gritando que conservas tu historia, naranja y alcanforada como embreada de sol y de azúcar. Quédate así, no te perviertas. No dejes que mutilen las puertas de tus parques, defíendete de la desgana y la indolencia, consérvate. Que la mirada señorial de tus ventanas siga trepando pomposa por la niebla y que el futuro, esa amenaza extenuante, no arranque de cuajo tu candor de provincias.
jueves, 29 de julio de 2010
Protocolo
Se despertó y el futuro era azul. El aire flotaba denso y amable como si se tratase de líquido amniótico. Hasta hacía sólo unos días las previsiones avisaban de múltiples futuros desperfectos, establecían un protocolo en caso de ataque que indicaba cómo tratar a familiares afectados por la tristeza o "el virus", animales rabiosos o embarazadas de piel brillante, barnizadas con su propio vómito. El desconcierto fue tal al ver el cielo despejado, que pronto la angustia se convirtió en epidemia, las risas, como dinamita, eran insoportablemente imprevistas, así como la persistencia de flores, plantas o sábanas blancas. Se ahorcó pasados tres días. No pudo soportar que no llegase el fin del mundo.
viernes, 23 de julio de 2010
Hungarian Rhapsody No. 2
"A cada uno de cuantos considero mis verdaderos amigos he enviado un ataúd, contando, por anticipado, con su generosidad y nobleza. Tu amigo, que te quiere,
Ivan Cheliustin"
Una noche terrible, A. Chejov.
domingo, 27 de junio de 2010
Tregua
Los escribí la noche del tercer día, cuanto los truenos decidieron darme una tregua. Las olas se rizaban con una cólera bíblica y mis párpados, como persianas de plomo, no me dejaban apenas ver. Tomé la pluma y pensé en la gente, afilada y arreglada con sus peinados de boda. Escribí sobre sus codos y también sobre los juguetes que los niños nunca pueden tocar. Expliqué la razón del optimismo, el destino y el caos. También dije algo sobre alguien llamado Dios, un hombre con barba y voz de papel arrugado. Hablé sobre la maldad y sobre el olor a grasa y ceniza de la muerte, sobre las grandes hazañas que nos hacen infelices, sobre monedas bailando lívidas, sin sangre. Escribí sobre más de lo que pude imaginar o al menos sobre más de lo que me permitía la esperanza. Horas después desaparecí. O alguien decidió acabar conmigo.
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Incledemencias,
Metafísica Nuclear
sábado, 26 de junio de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Kaunas
Es curioso el modo en que hablan de mi los turistas, enlatados en sus trajes de invierno, paseando por tus calles sus escarpadas mandíbulas. Dicen que me he quedado encadenada al pasado, que mi pueblo todavía conserva las manos grandes y ásperas. Se fotografían, triunfantes, ante lo que tildan de gélidas iglesias, grazan en sus idiomas proverbios sobre mi historia, y entonces, cuando consigo dejar de odiarlos, me conmmueve pensar en sus agotadoras mezquindades y en que nunca conocerán el cálido favor de las cocinas de lumbre.

Foto: termopilasyotras
sábado, 19 de junio de 2010
París, Texas

Lo maravilloso de esta fábula sobre el amor destructivo, el amargo, el paternal, sobre la angustia y la culpa, sobre el tiempo, es la sencillez de sus personajes y el seductor aire del desierto.
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